Dignidad vs Utilidad

Yo me preguntaba, si las personas, el ser humano, la gente pues que habitamos hoy y ahora ; nacimos para estar sentados ocho, doce o quince horas en frente de una computadora o de un escritorio; sin ver la luz del día, sin saber que pasa con el compañero de a lado, al que le mandamos un correo para saber que piensa sobre tal o cual cosa. Me preguntaba también bajo cuantas justificaciones como: hago lo que me gusta, me pagan bien, tienen buenas prestaciones, hay un buen ambiente de trabajo y muchas que yo me mismo me he dicho; aceptamos un empleo y optamos o navegamos por ahí persiguiendo un ilusorio y quimérico paraíso de realización personal, cuando la realidad está a años luz.

Terrorismo corporativo por obtener resultados, violentando corazones y almas por llegar a objetivos irracionales que  van contra las leyes de una economía sana; no importa a quien te lleves, no importa a cuantos revientes, ni lo que cueste, ni quien muera en el camino, se debe conseguir la utilidad exigida porque tu jefe debe responder a su jefe, su jefe a su jefe y su jefe a unos señores que están navegando en las islas griegas en su yate y tienen mas dinero del que pudieran gastarse en diez generaciones. Un poco de optimismo, por dios; si claro; gracias a esos señores hay muchas familias que comen y que le pueden dar estudios y salud a sus hijos, cierto, pero:

La Efectividad del Capitalismo es Inversamente Proporcional al Grado de Avaricia permitida por la sociedad, los mercados y por cada individuo

Cuando las personas obtienen bienestar económico en un empleo a costa de su salud, dignidad, familia, aplastar a  otros, ética en los negocios y la inmoralidad; entonces algo no está funcionando; justo en ese momento se rompe la armonía y una bola de fuego toca todo a su paso.

Estoy convencido que las personas estamos aquí para ser y hacer al máximo de nuestras capacidades, solo que los modelos actuales, no obstante sus flamantes políticas de personal, planes de carrera, filosofía de valores y muchas otras florituras barrocas siguen siendo esclavas  de  la avaricia corporativa, voraz y sin piedad que no duda en derribar a sus soldados de plomo a conveniencia, por un cuarto de punto porcentual de utilidad.

¿Quien ganará?, dignidad o utilidad. ! Hagan sus apuestas señores!

JMSyB

Treinta días y Treinta noches sin TV

Llevamos treinta días mas quince horas sin televisión, algo tal vez inédito en estos días del señor en que hay hogares en los que el servicio doméstico tiene pantallas led de 42 pulgadas en sus cuartos, en dónde los baños, refrigeradores, estufas y lavadoras tienen monitores para no perderse la novela favorita. Mas de treinta días sin programas, sin tener un pretexto para perderse en frente de la cajita.

Esta proeza va mas rayando a lo heroico, si tomamos en cuanta que en esta casa se avecindan dos pequeños seres de cuatro y dos años cuya energía creadora y destructora es mutuamente excluyente e inversamente proporcional a la estabilidad del sistema nervioso central de sus aguerridos padres.

Después de la asistente doméstica, la televisión es el siguiente elemento en importancia en el seno familiar, debido a su multifacética tarea; para reunir a la familia, para observar el dolor ajeno y ponerlo en perspectiva con el propio, de esa manera todo sigue siendo llevadero, mucha gente que vive sola simplemente la prende para escuchar voz humana y ahogar soledades.

Nana excepcional, ni una niñera inglesa le llega; muy simple; solo poner el canal indicado, sentar a los educandos y listo, horas y horas de autismo didáctico.

Tal vez en este momento valga la pena aclarar el motivo por el cual en esta casa no contamos con una pantalla -ahora ya no se llaman televisiones, eso fue del siglo pasado-. Sábado por la tarde, treinta días y quince horas atrás; la tarde prevalecía ausente y de calor interminable; un lapso en el que el tiempo se detiene entre las cinco y seis de la tarde para apagar las mentes y dejarse ir en blanco. Sentados sobre el sillón del cuarto de televisión, que por cierto en corta pero emotiva ceremonia propongo eliminar esta adjudicación espacial para la televisión de nuestro diario diccionario; ya quisiera uno que es el amo y señor de la casa tener un cuarto que ostente nuestro nombre, asi que en este breve acto convoco a buscar un nuevo nombre a ese espacio que es testigo de incontables acontecimientos; desde arrumacos furtivos de adolescentes, indiferencia conyugal y hasta eventos tan raros y poco comunes como enterarse de buenas noticias. Era pues aquella tarde en la que nos sentamos a ver la televisión, en busca de un pequeño respiro, platicábamos sin realmente poner atención a la transmisión. simplemente sucedió, tal vez nunca lo sabremos, lo cierto es que nuestro pequeño kamikaze de dos años, se alzó en armas con un güiro, – para los que no lo conocen: instrumento musical en forma de pescado, cuenta con dos orificios para sujetarlo y una zona de surcos en dónde se le raspa para producir sonido rítmico y cadencioso-, tomo su macahuitl  por la parte mas delgada y se avalanzó como caballero águila sobre la pantalla plana de 120 pulgadas; la verdad es que era de 32 pulgadas, solo que en estos tiempos en los que la urbanidad se califica por las dimensiones y cantidad de pantallas en casa, ello nos colocaría en la primera piedra de la base social, así que para efectos prácticos 120 pulgadas son adecuadas y lo suficientemente dramáticas como para pasar a DEFCON1 o plan DN3 para los que somos de la región 4.

Nunca sabré que está viendo que lo indignó tanto como para en diez macanazos relampagueantes mandar al otro mundo a la pobre pantalla que no tuvo tiempo siquiera de cambiarle a un programa medianamente respetable para ver si acaso el pequeño guerrero titubeaba en lo que sus distraídos padres se daban cuenta, descanse en paz nuestra pantalla plana..

Películas, caricaturas, documentales, realities y series norteamericanas; por lo menos son el 90% de lo que había en nuestro sistema de televisión de paga; tal vez unos 90 canales de programación 24 horas. Hoy me pregunto si en realidad nuestro pequeño Xocoyotzin nos hizo un favor al dar de baja este entretenimiento que se vuelve un enemigo de ejercitar la mente, del diálogo familiar, del desarrollo de la creatividad, de la lectura. A todo lo anterior habrá que agregar este excesivo componente de programación gringa que dibuja un mundo diametral y opuesto a nuestra realidad. Ni para abundar en la programación de la televisión abierta mexicana, donde los programas de mayor audiencia son reflejo de pobreza educativa sin precedentes.

Para los que ya lo estaban pensando, no vamos a construir un bunker apocalíptico para aislarnos del mundo, ni vamos a fundar una secta new age en la sierra madre oriental; se trata solo de buscar espacios de recreación que puedan resultar lo mismo agradables que de beneficio para los integrantes de esta familia. Seguramente seguiré viendo por internet una que otra serie gringa, uno que otro documental y tal vez hasta una película; una nueva era ha llegado y habrá que evolucionar; el entretenimiento visual tendrá que ser como Internet 2.0: mas interactivo, no solo sentarse y desenchufar el cerebro, si no adquirir mayor control sobre lo que se quiere ver, a la hora que se quiere y como se quiere. Lo mismo que incrementar el tiempo para las personas, sin smartphones, sin tablets, sin computadoras.

De momento, el cambio ya nos lo indujo un niño de dos años, rápido y sin dolor. Seguimos habiendo  tres almas en casa que de vez en vez, cuando la tarde cae y se vuelve aciaga, se nos sale  suspiro de melancolía por el elemento caído en batalla; inhalar, expirar, inhalar, expirar y a sacar lo mejor de nuestra creatividad para sobrevivir el resto del día. Solo se aburre la gente aburrida -ja, lo dijo Betty Drapper, Mad Men tercera temporada-

JMSyB

Tardes de Diluvio

La tarde inmersa en si misma, vacuidad abstracta, la ciudad desvanecerse y diluirse entre lluvia opositora -jodiente e incomoda- ;arremetiendo y alejándose, como midiendo a su presa, como jugando con ella, como queriendo saber los limites de la paciencia.
Obscuridad prematura, nubes cargadas de espesura, de grises rencores milenarios buscando volver a ser lo que antes fueron.
La Ciudad de México, presa de designios divinos, víctima por siempre de dioses caprichosos que la obligaron a edificarse sobre pantanos, sobre lagos inquebrantables,indómitos…
Y así, una tarde mas de lluvia, como cualquier otra, como siempre ha sido desde que la memoria lo es…agua que se transfigura con el polvo, con los humores grises, con la tristeza, con la esperanza y la pobreza….