Juguemos al Monopolio

Es gratis el expresso y el americano, todos los demás se cobran incluyendo el capuccino -el mas demandado–. llego a la oficina, café y luego existo; Santa fe, corporativos, el pantalón en la acera de enfrente, muebles de diseño, ordenados, modulares, cada función en su posición y listos para dominar al mercado. Ejércitos de personas arribando desde todos los puntos de la ciudad, oradando calles que ceden ante la avalancha que busca frenética llegar a tiempo, a las nueve, para cumplir  misión, visión y objetivos, finamente detalladas en  descripciones de puesto, planes de carrera; todo se alinea pues para que la maquinaria funcione con precisión. Es el pináculo de la economía nacional, desde aquel lugar olímpico se gestan las decisiones de las empresas mas grandes del país. Cada quien a sentirnos seres afortunados, tenemos un empleo, justo aquí a dónde casi nadie llega; a cumplir nuestro cometido  de ser los mejores,  a borrar del mapa a la competencia; sin saber que nos estamos eliminando a nosotros mismos inexorablemente y de formas en que nuestra visión de mediano y largo plazo es eclipsada por la quincena y el glamour corporativo.

Solo un muy, muy pequeño porcentaje de personas es empleada por las grandes transnacionales; si digo que muy pequeño es que no llega probablemente al 1% de la población total; no obstante que la presencia de sus bienes y servicios llegan al 100%. Las implicaciones son bestiales, sobre humanas, tienen que ver con las libertades, con la razón, con la legalidad, con la igualdad, con las oportunidades, con el desarrollo, con una justa repartición de la riqueza.

En primer lugar con la libertad; en México, existe una forma de anti libertad económica velada; los grandes monopolios, auspiciados por el gobierno en aras de la generación de empleo, están cercando la posibilidad de elegir,  están acaparando todos los espacios y los insumos, controlan en muchos casos las producciones completas de productos básicos; manejan a su antojo precios de compra y de venta; aplastan a cualquier competidor que osara incursionar y si acaso aquel tuviera un producto incomparable y difícil de sacar del mercado, muy simple, lo compran para seguir en sus ansias insaciables. No basta con monopolizar, con hacer que millones consuman de sus productos, tienen que asegurarse que sus empleados consuman de lo mismo, bajo pena de ser despedidos.

Repaso de primaria: Comunicaciones, TELMEX, TELCEL; a pesar de que legalmente hay mas competencia existen prácticas de bloqueo y boicot que no dejan ser competitivas a las otras. BIMBO: En la distribución masiva de productos de harina, sencillo, no hay nadie mas; si aparece un competidor medianamente relevante, lo compran y se acabó. SABRITAS: Darse una vuelta cual es la dieta de la fuerza laboral en la construcción por ejemplo, el espacio que ocupan en un OXXO por ejemplo o en cualquier autoservicio. MASECA: se adueñaron de las tortillas de México. PEMEX: Un diez para el mejor.

Podría seguir entre empresas que están en el aparador y otras que no aparecen en el primer plano, pero que igual destacan en prácticas monopolicas. El tema es de profundidad, los indicadores son contundentes; el hombre mas rico del mundo, las familias mas adineradas, la brecha social mas grande, los peores índices de desarrollo tecnológico, pobreza educativa, pobreza deportiva, pobreza cultural de la mayoría de la población.

La implicación macroeconómica de los monopolios no es cosa nueva, pero por estos lados parece que no aprendemos; solo un breve repaso de finanzas nacionales:

Un país vive de los recursos generados por su población, de los impuestos que pagan tanto por el consumo como por sus ingresos. Las empresas son las mayores aportadoras  de impuestos; obviamente se puede pensar que las mega empresas debieran estar aportando impuestos justamente conforme lo ganan, sin embargo no es así del todo; cuentan con ejércitos de contadores, abogados y mercadólogos dedicados a diseñar estrategias fiscales que permitan optimizar el pago de impuestos; ¿te suena campañas de redondeo?, ¿creación de fundaciones?, ¿mayores inversiones?, ¿contratación de personal por Outsourcing?; todo esto tras su afán altruista esconde una velada evasión fiscal y social.

Por otro lado; la mayoría de las empresas en el país, que son las micro y pequeñas y que emplean a la mayor parte de la gente; no cuentan con nada de estos recursos y están a merced de todos los peligros de la jungla que es el mercado y la legislación. Poco a poco se degradan, van perdiendo competitividad, dejan de dar empleo, dejan de pagar impuestos, reducen operación hasta que que mueren. Mientras que los grandes monopolios continúan siendo  los depredadores del mercado con el menor impacto económico y social; pero si con ganancias sin precedentes para sus accionistas -no es gratis que México sea de los mejores países para muchas empresas extranjeras-.

No es algo que el gobierno vaya a remediar; se trata de golpe de timón, el tema es mas con cada individuo pensante de esta sociedad; consumo responsable, pensar antes de comprar; en la sociedad actual es prácticamente imposible no consumir productos que involucren monopolios; no obstante, habrá que observar que hay opciones, productores locales, comercios independientes y que al comprarles creamos un beneficio que redunda en todos. Todos pueden convivir en el mercado, pero hay entes cuya inercia los hace insaciables y están haciendo mas mal que bien. Piensa!

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