Súper poderes

Humilde, sufrido, hecho a si mismo dentro de un mundo cruel, sanguinario, idealizado. Dinero a raudales, ganancias cuya magnitud desborda a la ficción y desangra a la realidad. Vivir entre lujos, excesos, autos, mujeres, armas, drogas,yates, aviones; todo lo que el dinero puede comprar. Poder clandestino, poder puro que traspasa el subsuelo para emerger a la superficie y tocar de una u otra forma a las personas de a pie, a las personas comunes y corrientes que solo viven de algunas monedas al mes y con todo el peso de los impuestos sobre sus hombros; ISR, IVA, tenencias, luz, agua, teléfono, IEPS, impuestos sobre impuestos, peajes, impuestos por hospedaje, impuesto por nómina, seguro social, predial, limpieza de calles, recolección de basura; seguro estoy que debe haber miles de impuestos y de derechos mas que mi pobre imaginación no alcanza siquiera a vislumbrar.
Que queda, sobrevivir al día a día, a la rutina, al mundo real que exprime, pero también a un mundo de ficción que en ratos le hace soñar y a través de personajes de televisión o noticias, lograr una vida idílica en el que se es libre, es escuchado, se hace respetar, su deseo es orden cumplida.
Un lugar en el que se adquieran súper poderes para terminar con la impotencia,frustración, carencias y falta de oportunidades; súper poderes: poder cambiar todo lo que no gusta, lo que merece ser removido y castigado; de golpe acabar con toda la injusticia individual y colectiva. Ese lugar no existe mas que en la íntima imaginación de las personas; es de llamar la atención hoy día como Vox Populi en redes sociales y cualquiera otro medio de manifestación espontánea, se habla de lo mal que está el gobierno, de la capacidad intelectual del Presidente, de los excesos de la corte; son lo peor de lo peor de la basura social desde que tomaron poder. Y al otro lado del purgatorio, de alguien que escapa por segunda vez de prisiones de alta seguridad, nadie se atreve a decirle héroe, ídolo o redentor patrio, pero hay un velo de admiración, de respeto, de aspiración para desafiar al gobierno; como si en el fondo la gente quisiera ser aquel Varón que todo lo puede, que tiene recursos ilimitados para enfrentar al monstruo  tricolor de mil cabezas. ¿A poco no conoces a muchas personas que ven la serie el señor de los cielos? -por nombrar una de varias con los mismos temas-, El anti héroe, quieres que tenga éxito, que elimine a los que se interponen en su camino, hasta con malos ojos llegas a ver al paladín Mejía, a veces hasta mal cae su mojigatería justiciera ; que sentimiento tan contradictorio en esta paradoja de  ficción; ¿como?: quieres que los malos se salgan con la suya. ¿porque tienen tanto éxito?, ¿por que siguen saliendo tantas mas en la televisión o medios?. Seguro en el fondo desearíamos ser alguien mas que no somos para tener el poder de cambiar lo incambiable.
Extraños que somos acá en México, pareciéramos vivir en un eterno sueño vuelto pesadilla, aquel en el que corres y corres, por mas que te esfuerzas pareces quedar en el mismo lugar mientras la “cosa” te alcanza para devorarte; solo te detienes cuando crees haberte librado de la amenaza, para despertar y darte cuenta que sigues en 2015, el dólar avanza, tu trabajo pende de un hilo, tu sueldo está hipotecado por los próximos 20 años y el chapo, igual que el Nagual y el chupacabras son el “hilo rojo en el dedo” que nos recuerdan volver al mundo del que venimos.

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La Virtud de los Malditos

Aquí han estado por siglos, viniendo casi por instinto, desde mas allá del continente, seguro que nunca pensaron que habían cruzado uno, simplemente siguieron caminando, con ese instinto nómada que después les sería quitado por los dioses para aferrarse a una tierra casi inexistente, entarimada sobre fangos y aguas lodosas que serían el sostén para siempre de un imperio condenado a la extinción y génesis de una raza inmortal.
Persistencia brutal, abismos de alma que casi sin aliento conducen en viaje inacabable y cataclísmico; no han dejado de viajar, aún sin haberse movido de estas tierras, recorren un largo y tortuoso camino de auto conocimiento; como individuos, como pueblo, como sociedad.
No han acabado de aceptarse, de saberse parte de este mundo, esconden su verdadera cara por entre laberintos de festejos y alegría desbordada. Huyen de su yo y mas del nosotros, corriendo en todas direcciones para evadir la realidad de sus conciencias. Un pueblo que se ha olvidado poderoso, que sucumbe aún con facilidad al murmullo de su alma  tocada por la conquista, que aspira a tener la piel clara para poder acercarse al dios que vendrá de mas allá de sus mares. Tiene miedo a que el blanco y barbado no lo acepte, no acepte a su hijos perdidos, tiene miedo a que lo vuelvan a dejar, a la deriva, extraviado en las profundidades de su indentidad.

Teme asomarse al lago y ver el reflejo de un desconocido que es único, que no se parece a nadie mas, que no necesita incluso parecerse a nadie, que brilla con luz propia, sin tener que implorar  parentescos ajenos a su imagen.
Quiero un poco de silencio, necesito remanso en dónde dejar de pensar y comenzar a sentir lo que late dentro, para encontrar de una vez por todas lo que me fue dado, lo que por derecho divino me invocaron a buscar, pero que en el camino, el imperio y la conquista… lo he olvidado.
Aún resuenan las voces de mil batallas, lamentos de los caídos que se fueron al fondo del lago, al abismo del infierno mexicano -que aún demanda sacrificios- para ofrecer sus cuerpos al cimiento que sostiene todo, para fundirse entre el fango, el agua, las madera y el fuego que mantiene en firme al mundo, al centro del único mundo.